Buscar disponibilidad     Destinos   Actividades   Inicio   Contactar  
 
Opciones
- Mapa de situación
- Turismo rural en Extremadura
 
 
Enlaces
- Casas rurales
- Disponibilidad Online
- Casas rurales, apartamentos y hoteles rurales
- Viajar y turismo rural
- Central Reservas
- Turismo Extremadura
- Turismo activo
- Casas de la Sierra
- Valle del Jerte
- Casas rurales en el valle del Jerte
- Turismo Jerte
- Casa rural Parra
- Casa rural el Cerrillo
- Vallecereza
- Valle del Ambroz
- Turismo rural en sierra Montanchez y Tamuja
- Sierra de San Pedro
- Casas rurales en Sierra de San Pedro.
 
     
 
 
CASTILLO DE BELVÍS DE MONROY
 
  De izquierda a derecha. Vista del panorámica del castillo. Fachada Suroeste (parte medieval).

 
 
Belvís de Monroy, Impresionante fortaleza.

Belvís de Monroy es un pequeño municipio cacereño situado a unos 12 Kilómetros de Navalmoral de la Mata, por lo que su acceso resulta muy rápido, ya que por Navalmoral pasa la autovía de Extremadura aproximadamente a unos 180 Kilómetros de Madrid.

Si bien, han sido varios los restos arqueológicos encontrados en los alrededores de Belvís que hablan de la presencia de habitantes en época romana (El Pino, Las Viñas, necrópolis romana), e incluso prehistórica (Cueva de los Riveros, Castro de Valdecañas), la historia de esta población va tomando forma a partir del siglo XII, cuando los ejércitos cristianos desplazan de estas tierras a los moros.

Todo comienza en 1186, cuando Alfonso VIII funda la ciudad de Plasencia y la dota con un "vasto alfoz" (ámplio término jurisdiccional), dentro del cual se encuentra la comarca de Campo Arañuelo (donde se ubica Belvís de Monroy). Ya en el siglo XIII, Fernando III el Santo donaría "La dehesa de Belvís" a los caballeros placentinos que le habían prestado ayuda en la guerra contra los musulmanes. Pero no sería hasta final de ese mismo siglo cuando Sancho IV donará "El cortijo de Belvís" a Hernán Pérez del Bote con el mandato expreso de repoblarlo y crear "Casa Fuerte". Será, pues, este el que se encargue de levantar la hermosa fortaleza que preside majestuosa la parte más alta de esta población.

El mayorazgo de Belvís toma su definitivo nombre, "De Monroy", cuando Doña Isabel de Almaraz, descendiente de la familia Bote, se casa con D. Hernán Rodríguez de Monroy. Esta será una de las épocas más florecientes del señorío, y la villa de Belvís será reconocida como "La de los Monroy", incluso con paso definitivo del mayorazgo a manos de la familia Álvarez de Toledo.

El castillo es una construcción en la que se aprecian una sucesión de estilos desde el Gótico al Barroco, pasando por el Renacimiento. A esta diversidad de estilos hay que sumar la variedad de funciones que tuvo, desde las militares hasta las palaciegas. El acceso a la fortaleza es muy cómodo, permitiendo al visitante recorrer los restos de este magnífico castillo en desigual estado de conservación según las zonas.

Si tuviéramos que someterlo a exhaustivo análisis comenzaríamos separándolo en tres partes: Las defensas exteriores, barreras con torreones y cubos semicirculares. El Castillo propiamente dicho, al que podríamos definir como un recinto poligonal con torres dispuestas alrededor de su estructura. Y por último, una serie de dependencias construidas durante el siglo XVI y cuya misión era hacer un poco más habitable el edificio.

En su interior existen dos zonas perfectamente diferenciadas. La parte más oriental, la más antigua, se construyó durante los siglos XIV y XV, y su estructura obedece a la mentalidad eminentemente militar de la edad media, donde la prevención de cualquier ataque era el eje de actuación sobre el que se articulaba cualquier solución arquitectónica. Aquí encontramos la torre del homenaje, construida en el siglo XIII, además de enormes y elevados muros flanqueados por cubos redondos. Es quizás esta la parte más atractiva del castillo, además, es la que se muestra imponente, vista desde la población. El renacimiento trajo consigo el cambio de hábitos de los nobles europeos, más preocupados por rodearse de comodidades y lujos que de aumentar su seguridad a base mejorar indefinidamente sus fortificaciones. Así, en la parte norte, la arquitectura se torna más refinada y palaciega, propia de los siglos XVI y XVII. Allí se construyó un gran patio renacentista con dos alturas, de planta rectangular, con siete columnas en los lados mayores y seis en los menores. Aunque se encuentra completamente desmantelado, todavía podemos contemplar los plintos (bases cuadradas) donde se colocaban las columnas. En esta zona encontramos también unas series de dependencias pertenecientes al siglo XVII que, con sus bóvedas esquifadas, sus adornos de estuco y esgrafiados nos indican ya la adopción del estilo barroco.

Aunque el estado de conservación depende de la parte del castillo donde nos encontremos, no podemos pasar de largo. El castillo de Bervís de Monroy bien merece un sosegado paseo y un tiempo dedicado a su contemplación. La entrada es gratuita.

 
     
Web desarrrollada por RuralGest -@2006- El mayor número de casa rurales